La nieve infinita del Norte

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La famosa alberca de Hofsós la abrían hasta las 11 am y eso nos atrasaría muchísimo. Vimos algunas fotos y no se veía tan espectacular por lo que optamos por descartarla y continuar adelante. 

Última vuelta por el pueblo, le quise tomar una foto a una encantadora casa, pero la dueña me miraba de manera muy siniestra desde la ventana y me entró el pánico.

Hofsós

Ruta noreste por la 76. La nieve fue una constante durante toda la odisea. Curvas nada sencillas con el pavimento un poco congelado. A la izquierda el mar, a la derecha las montañas. Por fin un espectáculo natural inédito desde que llegamos a Islandia.

Road 76

Las casas minimalistas perdidas entre la nieve le conferían al ambiente una atmósfera sobria e inhóspita. 

Little houses 01

– ¿Quién podría vivir ahí?

– Así de “permíteme voy al 7 Eleven y regreso en 3 meses”.

Cuando veíamos algo que valiera la pena nos deteníamos y tomábamos fotos desde Campersson con los vidrios abajo, o nos envalentonábamos y descendíamos bien envueltos hasta la nariz. 

Little houses 02

Cuando llegamos al punto más al Norte, quizá de nuestras vidas, Arturo se aparcó a un lado del camino.

– Tengo que bajarme, y reflexionar al respecto. 

Yo me quedé en el interior de Campersson, escuchando en la radio a Bob Marley mientras nevaba (me pareció tan paradójico)

Little houses 03

Después de dos túneles que pasan por debajo de las montañas, producto de la genialidad arquitectónica, llegamos al precioso pueblo de Siglufjörður. Casas y negocios de colores brillantes que contrastaban de manera magnífica con el blanco absoluto de la nieve.

Siglufjörður

Nos dirigimos directamente a Hannes Boy (un restaurante sugerido en la mayoría de las guías turísticas) pero tanto él como el Kaffi Rauðka, estaban cerrados. Lo bueno es que ambos inmuebles son cromáticamente maravillosos. Avanzamos entonces unos metros por el centro Siglufjörður.

Hannes Boy

– Mira hay una cafetería.

En Aðalbakarí nos tomamos un delicioso café Illy y unos panini con queso brie y salami. Después una caminada breve por los alrededores y pasamos a cargar gasolina.

– Me acaba de llegar un cargo por 2 mil pesos y otro por 4 mil pesos.

– Eso no puede ser.

Al parecer me hicieron un sobre cargo (completamente irracional) de casi 28 mil krona en la tarjeta de crédito, y este es aún un tema por resolver, pero será hasta el lunes o martes porque es fin de semana y a parte de Pascua.

Continuamos por la 76, atravesamos el otro pueblo importante de esa zona, Ólafsfjördur y no nos volvimos a detener hasta llegar a Akureyri, la capital del norte y la segunda ciudad más grande de Islandia.

Akureyri

– Aquí hay muchos museos y así.

– No, ni al caso. Pasemos solo al supermercado por algo de víveres.

Ingredientes para sándwiches, cereal, leche, una penca de plátanos verdísimos, jugos, galletas y hasta unos Doritos. Ahora sí podemos partir.

Ya de vuelta por la Ruta 1 encontramos a dos islandeses esquiando sobre un lago congelado, supongo que era wind surfing o snow surfing, o “snow-wind” surfing.

– Es kite-skiing.

kite-skiing

Nos dijeron que venían a esquiar, pero como no hay suficiente nieve, decidieron improvisar. 

– ¿Nos podrías tomar algunas fotos?

Arturo se encargó de tomárselas, mientras yo intentaba capturar algo interesante con las manos tiezas como piedra por el frío.

Proseguimos hasta llegar a las fantásticas cascadas de Godafoss -mis predilectas hasta ahora. Lo que las hace únicas a diferencia de los centenares de caídas de agua que habíamos observado en los últimos días, es que todo el entorno estaba nevado, y la potente corriente, era como una fuerza sobrenatural que partía en dos la sobriedad del terreno (me puse muy poético, lo siento).

Godafoss

– ¿Ya nos podemos ir?

– Voy, deja que esos chinos se quiten para tomar una foto. 

Y así envejecí esperando inútilmente, porque se tardaron más de 15 minutos tomándose selfies, y nunca se quitaron.

Godafoss 02

La manejada de hoy terminó en el pueblo de Reykjahlíð, al noreste del Lago Mývatn. Hoy mi amigo Carlos Lang me preguntó que por qué solo manejaba Arturo. Le dije que era porque él se pone muy nervioso cuando maneja alguien más, además de que es un conductor más experimentado, y por lo tanto seguro, sobre todo si tenemos que atravesar caminos complicados de terracería y hielo.

Entramos por un par de cappuccinos en Gamli Bærinn, mientras aminoraba la nevada.

Gamli Bærinn

Checamos Instagram y mapas, y ubicamos la alberca más cercana a unos 5 km de ahí.

– Cerró a las 4, y mañana no abre, ¿qué hacemos?

– Hay un alguna termal aquí adelante, es como la Blue Lagoon del norte.

Llegamos con algo de desgana al lugar, en primer lugar por que estaba algo caro y en segundo porque el estacionamiento estaba lleno de autos y camiones.

Cuando nos asomamos por la ventana del Myvatn Nature Baths, logramos ver la fantástica laguna termal, repleta de cuerpos semi desnudos, cubiertos solo por el traje de baño obligatorio y una nube espesa de vapor.

Myvatn Nature Baths

– Creo que no me quiero meter.

– Yo tampoco. Seguramente nos vamos a querer salir luego luego.

Es difícil de explicar, pero es de esas veces que simplemente no te la sientes de hacer algo.

Terminamos cenando en Daddi’s Pizza, mientras analizábamos el terreno para ver donde pasar la noche (no ha dejado de nevar intensamente). Por suerte (nuestra gran aliada últimamente) los mismos dueños del restaurante, tienen un área de camping abierta en este periodo del año, con electricidad, baños y regaderas por 1500 krona por persona. 

– Todo solucionado, pasaremos aquí la noche primo.

Camper Iceland

Mañana exploraremos un poco la zona alrededor del Lago Mývatn: el cráter volcánico Hverfjall, la cueva Grjotagja que aparece en Game of Thrones (donde pierde la virginidad John Snow a “cuerpo” de la wildling), la riqueza natural de Höfði, y demás. 

Nuestro plan de ir hasta el extremo este del país se está viendo truncado por el mal tiempo. Seguramente iremos a la cascada más imponente de toda Europa, Dettifoss (la de la película de Prometheus) pero el resto se definirá de última hora.

– Gobierno de Islandia, apágale a los vientos porfa. 

English Version

The famous Hofsós pool opened at 11:00 and waiting until then would’ve been a big setback. We looked at it online and it didn’t seem unmissable, so we left.

Las drive around town. I wanted to take a picture of a cute little house, but the lady that lived there was staring at me from the window with an evil look, so I panicked.

Hofsós

Northeast on 76. We were snowed-on the entire way. Slippery asphalt covered with a mix of ice and water. On our left the sea, on our right the mountains. Finally, a. environment we had never experienced before.

Road 76

The little houses half hidden behind trees and half buried in snow gave the whole place a sober and almost eerie feeling.

Little houses 01

– Who could live there?

– Yeah, like “I’m going to 7/Eleven, I’ll be back in three months”

Whenever we saw something worth stopping for, we snapped it from the safety of Campersson, or if it was actually too good, we’d descend covered from head to toes.

Little houses 02

When we got as far north was we’ve ever been, Arturo stopped on the side of the road.

– I need to get out of the truck and think about this. He said. 

I stayed in the camper listening to Bob Marley on the radio, which I found kinda odd, giving the moment and place.

Little houses 03

After two long-ass tunnels that go through the mountains, both engineering wonders, we made it to the beautiful town of Siglufjörður. Colourful houses and businesses that contrasted neatly with the absolute white of the snow.

Siglufjörður

We headed straight to Hannes Boy, a restaurant talked about a lot in travel guides, but just as its neighbour Kaffi Rauðka, it was closed for the season. Both buildings are very colourful on the outside, so we were happy about that. We continued into town.

Hannes Boy

– Look, there’s a coffee place.

There, at Aðalbakarí, we sat for a nice Illy coffee and a panini with bree cheese and salami. After that, we walked a bit and then went to get gas.

– I just got charged twice, once for 2000 pesos and the other one for 4000.

– That’s bullshit.

It seems they overcharged me for almost 28,000 ISK on my credit card. This remains a mystery which we’ll be able to solve after easter weekend.

We kept driving on 76, past another small town, Ólafsfjördur, but didn’t stop until we made it to Akureyri, the northern capital and second largest city in Iceland.

Akureyri

– There’s lots of museums here.

– Boring, let’s go get groceries.

Stuff for sandwiches, cereal, milk, some very green bananas, juices, cookies and even some Doritos. Now we can go.

Back on the Ring Road (1) we came across a couple locals on a frozen lake wind surfing or wind-snow surfing or something like that.

– It’s kite-skiing.

kite-skiing

They said they were there for regular skiing, but there wasn’t enough snow, so they were improvising.

– Could you take our picture skiing?

Arturo took care of that, while I was trying to take a couple for myself, with both my hands almost frozen.

We kept going headed for Godafoss, so far my favorite waterfalls. What makes them different from the rest is that there was very little besides snow all around them, and the strong current was like a supernatural force breaking in half the gloominess of the place (sorry, I got a little poetic).

Godafoss

– Can we go now?

– Hold on, just wait until all these Chinese get off my frame.

And so I grew old waiting because they never left and kept taking selfie-stick selfies.

Godafoss 02

We drove as far as Reykjahlíð today, right next to Mývatn lake. Today my buddy Carlos Lang asked me why it was only Arturo driving. I told him it was because he gets kinda crazy when someone else drives, and he’s also an experienced driver, so that’s a plus, specially when driving on tricky and icy dirt roads.

We walked in for a couple of very tiny cappuccinos at Gamli Bærinn, while the snowstorm calmed down.

Gamli Bærinn

We took care of some logistics and found the nearest pool 5km away from there.

– It closed at 4:00 and tomorrow’s closed all day. What should we do?

– There’s like a Blue Lagoon of the north type thing. 

 We got there a bit hesitant, first because of the price and then because of the amount of cars and vans in the parking lot.

We look from the window of Myvatn Nature Baths, and saw this gigantic hot spring full of semi-naked people covered with only a bathing suit and a foggy vapor.

Myvatn Nature Baths

– I don’t think I wanna do this.

– Me neither, we’re gonna want out after 10 minutes.

It’s kinda hard to explain, it was one of those times when it just doesn’t feel right.

We ended up having dinner at Daddi’s Pizza, while we looked for a place to park and spend the night in (it hasn’t stopped snowing all day long). Lucky us (you can say that again) the owners of the place also had a camping site were we could stay, with electricity, showers and WC for just 1500 ISK each.

– Hells yeah! we’ll stay here, cousin.

Camper Iceland

Tomorrow we’ll explore a bit around Lake Mývatn, the area where Game of Thrones’s character Jon Snow looses his virginity to a red-headed wildling. The Grjotagja cave, the Hverfjall crater, and lots of the nice places in Höfði.

Our plan to go to the eastern edge of this country is endangered because of shitty weather. We’ll surely go to the huge Dettifoss waterfall, the biggest of all of Europe, but that’s still tbd.

– Dear Iceland: Enough with all the wind. Thanks.

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